jueves

NO DIO LA TALLA

Por: María Elvira Samper. Revista CAMBIO. Septiembre 3/08.

Con lo que está pasando en el Polo uno no sabe si reír o llorar. Cuesta trabajo discernir si se trata de un sainete o de una tragedia más de esa larga historia de esfuerzos frustrados para conformar y consolidar movimientos o partidos de izquierda democrática sólidos y de largo aliento.
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Parece que los dirigentes no han aprendido las lecciones del siglo pasado. Pero no solo las de nuestra historia doméstica, sino las que dejaron la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética. No importa cuántos esfuerzos haga el secretario del Polo, Carlos Bula, para convencernos de que el Partido está unido, los permanentes rifirrafes entre los dirigentes de sus dos alas: la mamerta radical y fuera de sintonía con la realidad, la del discurso marxista ortodoxo, empeñada en la oposición per se más que en formular propuestas —la del PC, el Moir y otras organizaciones de tradición maoísta o trotskista—, y la socialdemócrata, más moderada y pragmática, sintonizada con el momento histórico, la que piensa en serio en el corto plazo en ser alternativa de poder —la de ‘Lucho’ Garzón, Gustavo Petro, Antonio Navarro y Parmenio Cuéllar— demuestran lo contrario.

El Polo está dividido, extraviado en la hoguera de las vanidades y en los vericuetos de una discusión que no parece tener salida. Quedó en simple declaración de buenas intenciones la presentación que hizo de la alianza entre el Polo Democrático y Alternativa Democrática, el 6 de diciembre de 2005, el entonces candidato presidencial Carlos Gaviria, como la demostración de que en política era posible encontrar la cuadratura del círculo. Es decir, que era posible unir a la izquierda.

Así, lo que en principio podría haber sido una fortaleza —la coexistencia de varias corrientes políticas al estilo del Frente Amplio en Uruguay o el Partido de los Trabajadores en Brasil— se convirtió en su talón de Aquiles. Una de las razones es la falta de normas claras y precisas. Para solo citar un ejemplo, las reglas de la consulta han cambiado según las conveniencias: abierta cuando fue escogido Gaviria como candidato presidencial por encima de Antonio Navarro, y cerrada cuando eligieron a Samuel Moreno como candidato a la Alcaldía por encima de María Emma Mejía.

Pero hay cuestiones de más fondo y así lo señaló en (un artículo de Debate sobre) el II Congreso del Partido un miembro del Comité Ejecutivo de Antioquia, Jaime Villa (*): la pervivencia de partidos y organizaciones que no se han disuelto como estaba previsto, y que conservan sus programas, estatutos, militancia y disciplina, lo mismo que ideas “antagónicas con el ideario y propósitos del Polo”. Y como el matrimonio fue en cierta forma forzado por el umbral que estableció la reforma política de 2003, no han podido definir propuestas frente al Gobierno, la guerrilla, las alianzas políticas, la economía, etc.

En este punto, pesa mucho el hecho de haber designado a Carlos Gaviria como presidente del Polo. En primer lugar, porque como candidato a la Presidencia de un sector, difícilmente puede servir de garante en la competencia interna entre las distintas tendencias. En segundo lugar, porque aunque nadie duda de sus condiciones intelectuales y de su preparación académica, no solo no es político sino que poco le gusta hacer política y no ha estado ni está en el centro de la dinámica de las propuestas e iniciativas, y se limita a reiterar posiciones de principio. A esto se añade el ingrediente de su fuerte personalidad, no exenta de rasgos autoritarios —los mismos que le critica al presidente Uribe—, que lo llevan, como ha dicho el mismo Villa, a dictar la política, no a dirigir y a cohesionar, y a participar y no a terciar en la batalla de los egos.

En el Polo no parece existir el debate político. Se lo está tragando vivo la pugna intestina de sectarismos, clientelismos y personalismos. Se ha mostrado inferior a las expectativas que despertó entre los que creímos que, por fin, se abría espacio una izquierda legal capaz de desarrollar una agenda progresista, esa que hace rato extravió el Partido Liberal. ¿No sería mejor el divorcio? ¿Que cada sector monte su rancho aparte?

· Leer artículo de Jaime Villa Restrepo. “Retomar el rumbo es necesario”. En Página del Polo http://www.polodemocratico.net/. Ventana “Comunidad”, Sección DEBATES, Artículos de Debates II Congreso Nacional del Polo.

martes


'El Polo no se alegra con todo este bollo institucional', asegura el senador Jorge Robledo


En entrevista con Maria Isabel Rueda para EL TIEMPO, el congresista dice que no pueden estar contentos "con la promoción de la ilegalidad, de la antidemocracia, de la violación de las normas".
Y añade: "Es que los aprietos del Presidente no se pueden apartar de las consecuencias generales. Podemos terminar en el peor de los mundos. Cuando hablamos de una dictadura populista, de una tiranía, no son juegos semánticos"."Las consecuencias de ello pueden ser terribles. Si Uribe actúa así de mal y de irresponsable cuando tiene el control de todo, y un porcentaje alto de la opinión y la economía más o menos funciona, ¿qué va a pasar cuando le cambien las condiciones? Por ejemplo, si le modifican los indicadores económicos y crece la oposición, ¿hasta dónde llegarán sus irresponsabilidades?", remata.
El fallo y la crisis
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MARIA ISABEL RUEDA: Yo lo había invitado a esta entrevista para hablar del Polo, pero primero lo primero. Como líder de la oposición, ¿qué piensa del fallo de la 'yidispolítica' y de la propuesta del Presidente de repetir las elecciones?

JORGE ROBLEDO: El fallo de la Corte es juicioso, cuidadosamente redactado, no se limita a tomar la autoincriminación de Yidis, sino que examina pagarés, cheques, nombramientos, y en ese sentido me da la idea de que es impecable: la señora cometió el delito de cohecho. Falta saber quiénes son los otros 'cohechadores'. ¿Estará bien dicho?
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¿O los 'cohechantes'? No se sabe qué suena peor. Pero el presidente Uribe ha cuestionado probatoriamente el fallo de la Corte...
La declaración del Presidente al respecto es de las más graves que ha ocurrido en la historia de Colombia. Rompe la separación de poderes. Camina por la senda de una dictadura populista. Un acto ilegal no puede volverse legal por el hecho de que vote mucha gente..
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¿Cómo podría el Polo Democrático ayudar al país a salir de este atolladero?
Pues aquí estamos para pedir que se cumplan la Constitución y las leyes, se respete la separación de poderes y se permita que el proceso llegue hasta donde tenga que llegar.
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¿Hasta dónde? ¿Hasta que se caiga el Presidente?
Vamos en que la señora Yidis vendió su voto. Ahora la Corte Suprema le está preguntando a la Constitucional si de ahí se deriva la ilegalidad del acto legislativo que aprobó la reelección. Algo tendrán que responder sus magistrados.La función de la Corte Suprema no es cuestionar el acto legislativo...Pero el delito no puede generar legalidad.
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¿Si la solución para salir de la crisis se planteara por medio de un acuerdo político, el Polo participaría?
No lo veo posible. Álvaro Uribe se convirtió no en parte de la solución sino en jefe de los problemas, tanto de los económicos, como de los sociales y políticos.
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Es que la crisis no se centra en Álvaro Uribe sino en salvar la institucionalidad del país...
El Polo no tiene ningún problema personal con Álvaro Uribe, lo que cuestiona son estas conductas. ¿Cómo hacemos para aceptar a un Presidente que rompe la separación de poderes?Con cada día que pasa, se aleja la posibilidad de hacer un acuerdo con Álvaro Uribe.

¿Cómo se le ocurre decir que contra la ilegalidad de un acto va a convocar el voto de la gente? Ese es el fundamento de toda tiranía.
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El fallo de la Corte Suprema lo puso en la tremenda situación de tener que confirmar la legitimidad de su mandato...
Lo que está en discusión aquí no es si sacó los votos o no. Esa es parte de la manipulación. Lo que está en discusión es si la ley que aprobó la reelección tiene un origen ilegal. ¿No le montarán al referendo el tercer período de Álvaro Uribe? Cuando la gente empieza a romper la institucionalidad, uno se pregunta dónde se va a detener.
Si el día de mañana le baja la popularidad, ¿acatará la Constitución y las leyes o le va a echará la tropa a la gente? El Presidente no puede terminar haciendo lo que se le de la gana.
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El caso de Daniel-García Peña¿Hablando de lo que le da la gana, y entrando al tema del Polo, eso no fue lo que hizo su presidente, Carlos Gaviria, con el secretario del partido, Daniel García Peña? Esa fue una cosa relativamente menor, pero los adversarios del Polo Democrático andan a la caza de estos incidentes.
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¿Es relativamente menor que el Presidente del Polo amenace con renunciar si no le botan al "ama de llaves" del Partido? Hablando de dictaduras...
Daniel cometió un error bien grave. Gastó los recursos y violó las normas del partido. Eso hizo que Carlos Gaviria perdiera la confianza. Y casi toda la dirección del Polo lo respaldó.
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Carlos Gaviria podría ser de nuevo candidatoA él (Gaviria) no le interesa la candidatura del Polo y no va a ser candidato...
Esperemos convencerlo de que sí lo sea. Ya demostró ser un candidato de condiciones superlativas, con 2 millones 600 mil votos. Sería un error cambiarlo.
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¿El Presidente del Polo, que debería garantizar la imparcialidad para los demás candidatos del partido, es una opción?
En febrero, el congreso del partido tomará decisiones sobre candidaturas. Estoy seguro de que si Carlos Gaviria resuelve en algún momento ser candidato, renunciará a la Presidencia del Polo. Si hay alguien delicado en estos temas, es él. Lo que pasa es que hay compañeros que se precipitan.
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¿Cómo Lucho Garzón y Gustavo Petro?
Buena parte de su desesperación es que dentro del Polo ambos están en minoría, y eso hay que decirlo con toda franqueza. Afortunadamente, el Polo es una constelación de opiniones diversas.
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A ustedes les fascina el cuentico de que el Polo admite todo tipo de polos ideológicos de izquierda... ¡Pero se dan durísimo!
Hace un par de años, la constelación de la izquierda estaba conformada por piezas que se alejaban unas de otras. Hoy estamos aglutinados y las diferencias se resolverán con toda paciencia. Nuestros enemigos se van a quedar con los crespos hechos si piensan que nos vamos a dividir. Si algún dirigente quiere salirse del partido, nada podemos hacer, pero no queremos que se salga.
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El futuro de Lucho y Petro en el PoloA Lucho le pegaron un regaño terrible, entre otros usted, porque se sentó a hablar con César Gaviria. ¿Eso qué tiene de malo?
Primero, aclaramos que no hablaba en nombre del Polo. Y segundo, lo que conversaron no es un asunto menor. Lucho dice que va a la consulta liberal con el Polo o sin él, que espera que el Partido Liberal le preste la casa. A lo que César Gaviria responde que el proyecto no se monta con el Polo porque no queremos perder nuestra identidad, y eso es cierto.

Y agrega que ese proyecto con Lucho tiene que ser compatible con los principios del Partido Liberal, no con los del Polo. Por eso veo a Lucho saliéndose del partido. Ojalá que no y corrija.Pero si Lucho quiere irse a una consulta con el Partido Liberal, con el aval del liberalismo, bajo sus principios, y no quiere saber nada del Polo, y el Presidente del Partido Liberal corrobora que esto no es con el Polo y que Garzón tiene que escoger dónde quiere estar, tengo que expresar mi desacuerdo.
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¿Lo van a echar del Partido?
No creo que eso llegue hasta allá. En todas las organizaciones hay la posibilidad de expulsar gente. Pero ojalá que él quiera quedarse en el Polo y se someta a sus reglas. Si repasamos las declaraciones de Lucho, desde noviembre, todas son supremamente querendonas, amables, afables, cariñosas con Álvaro Uribe en lo político, en lo económico y en lo social. Y, en cambio, llenas de pullas y ataques contra el Polo.
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¿Y acaso Petro no está en lo mismo?
A él no le he oído una sola opinión que indique que esté dispuesto a jugar por fuera del Polo. En cambio, Lucho dice que no le interesa jugarle a un debate interno en el partido. Y resulta que lo que hay diseñado es un debate y luego una consulta interna en el Polo.
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¿Será que Lucho manda mensajes para que lo coronen y se ahorre la consulta interna?
Eso sí va a ser imposible.
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¿Cree, como dijo la semana pasada el presidente honorario del Polo, Orlando Fals Borda, que Lucho es un zorro y que Petro es un camaleón?

A veces, una vez que empiezan las discusiones, se utilizan frases que yo no comparto.
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Hasta el representante Wilson Borja amenazó en estos días con sacarle a Petro algo de su pasado guerrillero...
Pues eso tampoco lo comparto. Debemos esforzarnos para que las divergencias se resuelvan en privado y en tono cordial.
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¿Cree que el problema es que a Lucho y a Petro les gustan mucho los micrófonos?
Tenemos un debate interno en ese sentido. ¿Qué tal que todos los seres humanos cargáramos un micrófono en la boca y cualquier discusión la oyera todo el mundo? Si queremos un partido, tenemos que cuidarlo y manejar las diferencias de manera sensata.
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¿Al 'toconur' (todos contra la reelección de Uribe), propuesto por el ex presidente Gaviria, sí le jala el Polo?
En toda esta locura que hace Alvaro Uribe, y que afecta en gran medida a Colombia, tenemos que unirnos a ver si lo controlamos. El que ayude a amarrarlo -bien sea Gina Parody, Marta Lucía Ramírez, etc.- pues bienvenido. Pero si ya se trata de una candidatura presidencial, el Polo tiene profundas contradicciones con César Gaviria. Para comenzar, a él le gusta el libre comercio, y a nosotros no.
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jueves

“Las reacciones las esperaba del uribismo”: Petro

Por: EL ESPECTADOR

Política 18 Junio 2008 - 9:15pm
El senador del Polo Democrático Gustavo Petro se mostró sorprendido ante los cuestionamientos recibidos luego de la entrevista que concedió a El Espectador, en la que anunciaba su intención de ser candidato presidencial y lanzaba fuertes críticas a su partido y al sectarismo de la izquierda tradicional.

Gustavo Petro fue quien habló primero de una alianza anti-reelección.
Una de las reacciones más fuertes vino del representante a la Cámara Wilson Borja, quien le dijo que esa izquierda tradicional podría terminar diciéndole al país “las cosas que él hacía con los actores armados ilegales”.

Petro aclaró que en sus respuestas decía que la reelección presidencial se estaba construyendo a partir de una alianza con la mafia, dada la actitud que tomó el Gobierno al hundir la reforma política. “Sin embargo, no vi reacciones del uribismo. Me sorprendieron las reacciones de mis propios compañeros”, señaló.

El congresista insistió en la necesidad de una alianza anti-reelección para escoger a un candidato único que enfrente al presidente Uribe, la misma propuesta que ya pusieron sobre la mesa el ex alcalde Lucho Garzón y el jefe del liberalismo, César Gaviria. “A un sector de la izquierda no le gusta mi propuesta de acuerdo nacional, porque suponen que es uribista. Olvidan que la Constitución del 91 se construyó tras una concertación entre todos los colombianos”.

Y frente a la dura respuesta de Borja, manifestó que ese es el sectarismo de la izquierda tradicional que él critica. Por último, enfatizó en que las soluciones a los problemas del país sólo pueden ser construidas a partir de un complejo pero rápido proceso de concertación entre las fuerzas sociales y políticas más visibles. “La paz se hace entre los enemigos, nunca entre los amigos, que ya la tienen. La importancia de un acuerdo nacional, incluidos todos los sectores de la sociedad —entre ellos los uribistas—, es imprescindible si queremos sacar a Colombia de la guerra”.

martes

Política 14 Junio 2008 - 5:49am
“La izquierda tradicional me causa repulsión”

Por: Laura Ardila Arrieta

Para Petro la lucha de todo líder político debe ser por la paz.

Controvertido y polémico, el senador del Polo Democrático Gustavo Petro Urrego nunca ha ocultado sus ganas de ser Presidente de Colombia. Por eso, en entrevista con El Espectador, se suma oficialmente a la lista de candidatos que buscan suceder a Álvaro Uribe en la Casa de Nariño. Está convencido de que el Primer Mandatario le caminará a una segunda reelección, que por eso hundió la reforma política, para así asegurar las mayorías en el Legislativo, ante lo cual propone la unión de la oposición y todas las fuerzas independientes para enfrentarlo con candidato único.

Además, esboza algunas líneas de la que sería su propuesta de gobierno y, quizá por primera vez, coincide en algo con Uribe: en que hay que mantener la ofensiva militar contra las Farc. Petro no se calla nada y habla de lo divino y lo humano, incluyendo al Polo, su partido, del que asegura está más concentrado en los “temas de cocina” que en los problemas de la sociedad colombiana.

¿Por qué cree que el Gobierno hundió la reforma política?
Para conservar las curules del paramilitarismo, porque esa es una condición necesaria para su propia reelección, que es lo que el ministro Holguín llama gobernabilidad. El Presidente quiere gobernar con curules obtenidas a través del descuartizamiento de seres humanos.

Pero si el uribismo seguía siendo mayoría...
Dada la indisciplina que existe en los partidos uribistas, existe el riesgo de que secciones importantes de la coalición no apoyen su segunda reelección. El Presidente no quiso sacrificar unas curules que no hacen mayoría, pero que podrían ser determinantes para su proyecto reeleccionista.

¿Por eso ahora la ‘desobediencia’ en la Comisión Primera?
La Comisión está presidida por el reemplazo de un paramilitar. Juan Carlos Vélez es el sustituto de Mauricio Pimiento, condenado por parapolítica, así que su silla estaría vacía si hubiese pasado la reforma. Vélez, además, hizo todo lo que pudo para impedir la aprobación del proyecto, por eso se me hace inmoral que conduzca la Comisión.

¿Y por qué no haber aplicado la ‘silla vacía’ desde el fallo judicial?
De esa manera no funciona para depurar el Congreso de la influencia de los grupos ilegales. ¿‘Silla vacía’ para cuántos condenados? Cuando se produzcan los fallos, ya no tendrá efecto sobre el parlamento actual. La oportunidad de quitarles las curules a los paramilitares, que siguen teniendo poder político, era ahora.

¿Y la Comisión de Notables que anunció el Gobierno no servirá?
Es la extrema derecha constitucional. Con algunas excepciones, lo que allí se va a expresar es un pensamiento del Opus Dei, totalmente franquista. Esos notables lo que van a proponer es una contrarreforma a la Constitución de 1991, que es una de las más avanzadas de América.

¿Realmente cree que Uribe buscará su segunda reelección?
Indudablemente. El proyecto de descomposición de la democracia no lo representa mejor ni con más eficiencia nadie más que él.

Y usted, ¿será candidato a la Presidencia?
Indudablemente.

Le van a recordar mucho su pasado con el M-19...
Es lo que hacen mis rivales a cada rato, deformando la historia. Mi pasado es el de un rebelde que no le dio temor enfrentarse a la tiranía.

¿Y cómo enfrentar ese 84% de popularidad que tiene Uribe en las encuestas?
Una encuesta siempre mide un estado de ánimo coyuntural. No se puede construir la política sobre estados de ánimo.

¿Con quién estaría dispuesto a hacer alianzas?
Pactaría con todos los que entiendan que la salida de Colombia es la democracia. Hay que buscar las reservas morales y democráticas del país para juntarlas todas. Eso sería inderrotable.

¿No es muy difícil ponerlos a todos de acuerdo tratándose de la candidatura a la Presidencia?
Yo haría una consulta con Fajardo, con Mockus, con los precandidatos del Partido Liberal, con todos los del Polo que se quieran lanzar. El que obtenga más votos que sea el candidato y busque un gran acuerdo nacional.

¿Cuáles serán sus propuestas como candidato?
La lucha más importante que cualquier líder político podría asumir por su sociedad es sacarla de la guerra, y lograr entregarles a las actuales generaciones y a las futuras un país que conviva en paz. Ese es el punto fundamental. A eso le llaman paz. Pero se ha usado tanto la palabra que nadie sabe qué es lo que significa.

¿Y cómo haría la paz?
Esa es la pregunta del millón. El presidente Uribe tiene una estrategia de guerra y todos sabemos también que las Farc no tienen una propuesta de paz. El gran ascenso del uribismo se debe a que la sociedad colombiana descubrió que la guerrilla la estaba engañando en los acuerdos de paz con Pastrana y que está convencida de que puede ganar. Eso perpetúa la guerra y por eso hay que buscar un gran acuerdo nacional. Mi gobierno sería el de ese gran acuerdo entre todos los ciudadanos desarmados de Colombia, todas sus fuerzas sociales y políticas, con espacios de concertación masivos. Un acuerdo sobre dos aspectos mínimos, pero fundamentales que permitan sacar a Colombia de la crisis: el Estado y la tierra, que hoy están en manos de las mafias.

¿Usted reelegiría la seguridad democrática?
Colombia necesita una verdadera seguridad democrática, que implica una Fuerza Pública capaz de defender integralmente los derechos y las libertades de todos los ciudadanos. Significa una Fuerza Pública operante y eficaz. Significa, y en esto coincido con Uribe, en que la ofensiva militar contra las Farc tiene que mantenerse y sostenerse. Pero para que esa ofensiva sea democrática y sostenible, y nos saque de la guerra, tiene que estar articulada a las reformas fundamentales del acuerdo nacional que propongo.

¿No es muy parecido eso al discurso del presidente Uribe?
No. La seguridad democrática de Uribe tiene una falla. Tenemos un Ejército valioso que a donde llega puede destruir fuerzas ilegales. Pero las poblaciones que viven en esos territorios se mantienen en injustas condiciones de miseria. El Ejército puede estar allí uno o dos años, pero finalmente la población no resuelve su problema social y termina alimentando con sus hijos a las organizaciones ilegales. Ahora, si el Ejército copa el territorio y al mismo tiempo la sociedad copa el territorio desde el punto de vista de la democratización del poder local, entonces hablaríamos de una reconstitución democrática y el grupo al margen de la ley jamás volvería a tener jóvenes que se vinculen a él.

¿Se sentaría a hablar con las Farc?
Pero a hablar sobre las condiciones para que se desmovilicen. El acuerdo sobre las reformas democráticas no son negociables con las Farc. Y también deben liberar unilateralmente a todos los secuestrados, sin condiciones. Creo que el cambio de actitud de Chávez es importante y que ellos han recibido el mensaje.

¿Qué tanto daño le han hecho las Farc al Polo?
Primero, le han hecho mucho daño al país. Mi generación y la que está naciendo son las generaciones de la guerra. Sin embargo, pienso que los verdaderos responsables de la guerra son los que mataron a Gaitán, los que creyeron que bombardeando campesinos arreglaban un problema, los que no han querido entregarles la tierra a quienes quieren hacerla producir, los que viviendo con privilegios no han querido democratizar el Estado. Las Farc son hijas de esa violencia, de ese sectarismo criminal que lo han vuelto propio. Hoy son responsables de no sacar a Colombia de la guerra. Le han hecho daño a la sociedad y también a la izquierda, porque ellos se siguen llamando de izquierda. Pero las Farc no son un proyecto revolucionario sino conservador y retrógrado. Y eso, finalmente, le hace daño al Polo, que ya tiene seis años de existencia, es un bebé en el escenario de la política, pero resulta que las Farc son una excusa para quienes no quieren construir la verdadera democracia en Colombia.

A propósito, ¿cómo está el Polo?
Dedicado a problemas de cocina.

¿Lo dice por lo de Carlos Gaviria y Daniel García-Peña?
Ese es un problema de cocina. En la izquierda colombiana hay una tradición y es que cuando se dividen terminan peleando por las sedes. Y esa izquierda tradicional está en el Polo y parece que quiere hablar de cocina en vez de los problemas del país.

¿Y usted de qué izquierda es?
Yo formo parte de una izquierda nueva. Nunca he militado en una izquierda tradicional. Su espíritu dogmático, sectario y antidemocrático me causa repulsión. Yo pertenezco a la izquierda del siglo XXI.

¿Están las cuentas claras en el Polo?
Nos quedan deudas porque recibimos menos dinero del que gastamos.

¿Por qué? Porque no obtuvimos tantos votos.

¿Y por qué gastamos tanto? P
orque queríamos más votos. Eso les pasa a los políticos decentes. Los que se enriquecen son los indecentes, los que reciben más dinero del que gastan. Y generalmente lo reciben de los descuartizadores de seres humanos. Por eso me parece injusta la intención de tratar de destruir la imagen de Daniel García-Peña. Los que están haciendo eso son los que se quieren quedar con la cocina.

¿Cuántas corrientes hay en el Polo?
Dos, una de izquierda del siglo XXI y una del siglo XX.

Usted dice que es de la del siglo XXI, ¿quiénes son los del siglo XX?
Que lo deduzca la ciudadanía.

Hablando de candidaturas, ¿cree que César Gaviria se lanzará?
Eso es un problema del Partido Liberal. Creo que él sería partidario de la reforma agraria, a pesar de que no la hizo cuando estuvo en el poder. Pienso que podemos llegar a acuerdos en unos temas, como impulsar la industrialización del país, pero también nos separan otros, como su creencia en la libertad del mercado absoluta, que fue lo que hizo en su gobierno y que generó la degradación en las políticas sociales.

¿Usted le cree a Yidis Medina?
Pienso que allí hay un juego entre bandidos, un mutuo chantaje. Es el mismo que se usó con los paramilitares: yo hablo, no, yo te extradito si hablas.

¿Quiere decir que el Presidente es un bandido?
Los que hicieron la negociación son bandidos, de lado y lado.

Petro, en pocas palabras

Álvaro Uribe
Constante. Le admiro su constancia porque tiene una consecuencia entre lo que piensa y lo que hace, que se lo ha premiado el pueblo. Piensa que puede ganar la guerra y lo que ha hecho es intentar ganarla a cómo dé lugar.

Juan Manuel Santos
Le gusta la intriga. No me fiaría de él.

Antanas Mockus
Un hombre honesto.

Sergio Fajardo
Le falta aún más experiencia de la vida.

Lucho Garzón
Va a ser un compañero en el camino, aunque creyó que iba a tener a otros que al final no lo quisieron.

Gina Parody
Es una de las sorpresas más gratas que ha tenido el Congreso de la República.

Hugo Chávez
Creo que rectificó, y a tiempo. Indudablemente es un líder mundial.

Piedad Córdoba
Es una persona equivocada, porque su papel en el acuerdo humanitario, que pudo ser esplendoroso, fue mal conducido.

"Si se comprueban nexos del Polo con la guerrilla, este podría desaparecer": Gustavo Petro

Mayo 25 de 2008
EL TIEMPO

Según Petro, "la crisis de legitimidad del Congreso se resuelve, no con una componenda, sino con un acuerdo político y social".

"Yo espero que lo que hoy tiene la Corte Suprema con relación al computador de 'Reyes' realmente sea insustancial respecto a las personas del Polo", dijo.
"Estamos hablando antes de conocer las pruebas. Si las pruebas fueran fuertes y realmente mostraran un nexo duro entre militantes y no cualquier militante sino congresistas del Polo y las Farc, eso indudablemente constituiría una ruptura del pacto político con el que se creó el Polo", agregó.

EL TIEMPO: ¿Cómo ve la decisión de la Fiscalía que afecta miembros del Polo?
Si aparecen indicios contra un congresista, cualquiera que sea, así sea el amigo íntimo del Fiscal, está en la obligación de transferir eso a la Corte Suprema. Ahora, decir que se cometió el crimen, cuando ni siquiera existen procesos, es un poco congratulante para nuestros rivales políticos. Aún hay que esperar.

¿La farcpolítica podría ser un punto para dejar de acusar y empezar a construir?
Algunos sectores políticos y sociales quisieran aprovechar esa confusión para llegar a un acuerdo según el cual, como todos estamos sucios, entonces liberémolos a todos. Y con seguridad los sectores no democráticos entrarán a un acuerdo para limitar la justicia y ocultar la verdad.
¿Por qué habla de ' una vaca' en el Congreso contra la Corte Suprema de Justicia?
Es parte del golpe. Lo primero que tienen que hacer para dar un golpe antidemocrático es acabar con la Corte.

¿Cómo cree que lo van a hacer?
Tienen dos instrumentos y los están usando. La Comisión de Acusación de la Cámara, que juzga magistrados, es de mayoría uribista. Y el segundo es el del Consejo Superior de la Judicatura.

¿Se iría antes de terminar el periodo del actual Congreso?
Eso puede suceder. De un lado el Congreso puede ser cerrado y ese sería el desarrollo del golpe de Uribe, sin que necesariamente atente contra la Constitución. La Constituyente suspende el Congreso.Pero el error que cometen en el Polo quienes postularon la Constituyente es que piensan que la van a hacer cuando ganen. Eso es ingenuo. Veo la Constituyente como una posibilidad del acuerdo nacional.

Es una invitación a Uribe a que salvemos la crisis profundizando la democracia. Pero también es una salida para la extrema derecha, que capotearía la crisis durante el tiempo que necesiten para la reelección, ya que tienen apoyo popular para un golpe contra la democracia. Ahora, si en Colombia estalla un golpe de este estilo, no podríamos volver nunca a agachar la cabeza contra el tirano.

¿Es un anuncio de rebelión?
Sí

¿Se iría al monte?
La rebelión no necesariamente significa irse al monte, pero la tiranía siempre da el derecho a la rebelión.

¿Si no le gusta el Congreso, por qué no se va?
Es una decisión personal, o también podría ser del partido. Es que ya no vale la pena una opción política en el Congreso. Se discutió la posibilidad de una retirada completa del Polo, que implicaría toda la lista.

Usted critica la doble moral de los partidos en la parapolítica, pero a usted lo acusan de haber militado en un grupo armado ilegal y hoy levanta el dedo acusador.
Al contrario. Siendo del M-19 fui torturado y recibí la violencia del Estado y la persecución de sectores del Estado ligados a las mafias. Y algo muy importante, hicimos un pacto de paz que era palabra empeñada. Pero los que pactaron con nosotros incumplieron. Y lo peor, le entregaron el Estado a las mafias narcotraficantes.

lunes

Los paras están combinando todas las formas de lucha

Luis Eduardo Garzón se toma una tregua en su aspiración presidencial“Los paras están combinando todas las formas de lucha”: Lucho Garzón."(...) el Congreso es como el chivo expiatorio de todo esto. La gran discusión debe estar en torno al narcotráfico, que ha permeado absolutamente todo: la guerra, el deporte, la política, la vida social, los códigos éticos..."

Luis Eduardo Garzón Lunes 28 de abril de 2008
Por: Hugo García Segura / Élber Gutiérrez Roa

El ex alcalde de Bogotá dice que no es el momento de pensar en intereses personales y propone reformas profundas como un Congreso unicameral y ampliar el período presidencial en lugar de la reelección. Garzón y sus aspiraciones presidenciales
Luis Eduardo Garzón no quiere ser candidato presidencial, al menos por ahora. Dice que la actual situación de crisis institucional que vive el país, con un Congreso deslegitimado por el escándalo de la parapolítica y las propuestas gubernamentales que buscan limitar el accionar de la Corte Suprema de Justicia, obliga a plantear reformas de fondo que cambien las costumbres políticas. Por eso, en entrevista con El Espectador, habló como ciudadano y no como aspirante, planteó los lineamientos de su propia reforma, dijo que lo mejor para el país es que el presidente Uribe no busque la reelección y expresó su temor por el actual escenario nacional que, según cree, es propicio para un golpe o un autogolpe de Estado.

¿Al fin, cuándo arranca su campaña presidencial?
Yo congelo toda aspiración política mientras no sienta que en este país cambian las reglas del juego. En las actuales condiciones me parece que es una complicidad con la deslegitimación de la política seguir haciendo y hablando como si no pasara nada. La política se rescata con reformas profundas, no con sillas vacías ni con umbrales.

¿Entre esas condiciones está el que el presidente Uribe defina si quiere o no otra reelección?
El Presidente tiene que liderar una gran reforma y para eso se requiere que tenga autoridad para hacerla; pero si insiste en la reelección, cualquier cosa que se plantee va a suponer que es en función de ella. Tampoco estoy de acuerdo con constituyentes. No se pueden estar haciendo constituciones cada 10 ó 15 años. En la misma Carta del 91, el artículo 374 establece cuatro mecanismos extraparlamentarios para reformarla, básicamente en el tema de la reforma política. Además, para que después no digan que uno le está diciendo no a la reelección para tener el camino libre, por eso congelo todas mis expectativas electorales.

¿Por qué no reelegir a Uribe?
El Presidente desinstitucionalizó el país con su primera reelección. Y si le camina a una segunda, va ha haber una hecatombe institucional. Aquí quieren seguir personalizando la política y desinstitucionalizando el Estado. Si bien la seguridad democrática avanza con indicadores importantes en relación con las Farc, también desinstitucionaliza terriblemente, porque todo vale para contener a las Farc. Además, se ha hecho una gran confrontación con la guerrilla, pero no con el narcotráfico.
Hay quienes dicen que la reforma política apunta a la reelección...
Ni más ni menos. Lo que está pasando con la silla vacía, y suficientes sillas vacías tenemos todos los días en el Congreso, apunta a la recomposición de la Comisión Primera del Senado.

¿Entonces por qué congelar la aspiración en este momento?
Porque quiero opinar con la libertad de no tener que estar diciendo que soy precandidato, sino como un ciudadano del común. La pregunta hoy no es quién es el candidato, sino para qué se es candidato. Además, al paso que vamos y con todo el descuadernamiento del Estado, en 2010 nos vamos a encontrar que de pronto aparece un cura, y nos veremos promoviendo a monseñor Castro.

Pero es inevitable verlo a usted como candidato...
Así me vean como candidato, lo cierto es que le estoy diciendo que si no hay cambios en las reglas políticas, no vale la pena seguir haciendo más de lo mismo. Y cuando digo congelo, miraré cuándo descongelo, o sea cuando vea cambios de fondo, no lo de la silla vacía y el umbral. Eso es una ‘chimbada’.

¿Y si Uribe sale al ruedo y confirma que quiere reelegirse?
En ese caso, estoy dispuesto a que miremos una candidatura que vaya mucho más allá de los partidos. Y si no soy yo, pues no soy yo. En estos momentos lo que el país necesita es generosidad, antes que pensar que la política gira alrededor de uno. En esta etapa me interesa más hablar sobre una reforma profunda para salir del atolladero.

¿Y cómo sería su reforma?
Yo planteo cinco temas: es evidente que necesitamos saber si en una república unitaria necesitamos dos cámaras legislativas; pienso que se requiere sólo una. Segundo, me parece clave plantear, antes que reelección, la ampliación del período presidencial, que puede ser de seis años. Tercero, el voto preferente se convirtió en una guerra civil entre los partidos y hay que eliminarlo. Cuarto, la financiación de campañas, que convierte el candidato en un producto de los negocios, legales o ilegales. Y quinto, tenemos que hacer campañas cortas y baratas.

¿Cómo ve el escándalo de la parapolítica?
No quiero justificarlo, pero el Congreso es como el chivo expiatorio de todo esto. La gran discusión debe estar en torno al narcotráfico, que ha permeado absolutamente todo: la guerra, el deporte, la política, la vida social, los códigos éticos...

¿El presidente Uribe no ha atacado el narcotráfico debidamente?
El Presidente se dedicó a una estrategia de comunicaciones y decomisos, y los demás temas no fueron agenda de primer orden. Siempre se habla de espacios comunes, de producción y consumo, pero no se ven grandes campañas internacionales, por ejemplo, contra aquellos que de una u otra manera le hacen la segunda al narcotráfico con sus paraísos fiscales.

¿Cómo ve la pelea entre el Presidente y la Corte Suprema?
Esa no es una pelea cualquiera, porque el que pierda queda desinstitucionalizado. Se trata de quién le dijo mentiras a quién. Por eso insisto en que las discusiones tienen que ser de fondo. Cuando uno tiene cáncer hay dos alternativas: o la eutanasia o la quimioterapia, y el Estado colombiano tiene cáncer y la ‘quimio’ tiene que ser sobre la base de tener la ilusión y la expectativa siempre de que vamos a superar este conflicto.
Cuando dice no a una constituyente, pareciera ir en contra de su partido, el Polo, que es el que está abanderando esa propuesta...

Yo opté porque el debate mío no sea con el Polo. El Polo debe tener mayor iniciativa porque da la impresión de que busca un consenso paralizante. Dice ‘revoquen al Presidente y hagamos constituyente’, y como ninguna de las dos cosas se va a dar en el corto plazo, entonces mantienen el statu quo. La discusión no está para esos debates y en 2010 debe haber un gran colectivo político, una candidatura supranacional que logre recuperar la confianza.

¿Y quién puede ser el gallo del Polo para esa candidatura?
Hay gente muy buena: Carlos Gaviria, Gustavo Petro, y yo no niego que quiero jugar también. Pero es que la discusión ya no es la consulta interna del Polo. Aquí pueden hacernos las reformas los ilegales de Itagüí o los de la selva y tenemos que reaccionar. Hay que hacer una gran convocatoria e ir más allá de las aspiraciones personales.

¿Sus diferencias con el Polo Democrático están superadas?
Creo que ellos están en la tónica de ‘Lucho con indiferencia’. El Polo debe entender que hoy tiene la posibilidad real de convertirse en algo más grande y tiene que actuar con más audacia política. Pero se quedó discutiendo cosas internas y poca gente le está ayudando a hacer la tarea.

¿Cómo ha visto hasta ahora a Samuel Moreno?
Hizo un equipo de primera línea, dio continuidad a las políticas en lo social y se ha puesto la camiseta en el tema del metro, buscando los recursos. Veo una alcaldía incluyente, no polarizante.

Hablemos de candidaturas, ¿cree que Sergio Fajardo ya está en campaña?
No sé, pero el político tiene que decir lo que piensa. Cuando uno está en esto, tiene que asumir los costos y veo que muchos de los que están aspirando a ser candidatos se esconden detrás de un micrófono, o se van a un curso en Harvard, o de vacaciones o dicen que esperan a que el Presidente se decida.

¿Por qué el presidente Uribe, a pesar de la crisis, sigue con tan altos índices de favorabilidad?
Porque la gente dice que mientras haya alguien que confronte a las Farc y la economía crezca como está creciendo, no hay dificultades. Pero las cosas van a cambiar. La economía no va a crecer igual este año, la situación con Venezuela y Ecuador es difícil, hay vientos de recesión en Estados Unidos y los demócratas pueden llegar a la Casa Blanca. A Uribe hay que reconocerle que generó un estilo de comunicación y liderazgo en el que la gente se identifica con ese trabajar, trabajar, trabajar. Pero es que hoy, más que trabajar, lo que se necesita es que generemos confianza en la democracia y es grave que el mismo Presidente sea quien ponga en entredicho a la Fiscalía y la Corte Suprema.

¿Cree que el escándalo de la parapolítica va a llegar hasta él?
Ya le llegó cuando los titulares de prensa en todo el mundo hablan de ‘el primo del Presidente detenido’. Además, si lo de Raúl Reyes internacionalizó el conflicto armado, lo de Mario Uribe internacionalizó la parapolítica.

¿Será que las grandes ganadoras con toda esta crisis son las Farc?
Las Farc no son ganadoras ni hoy ni ayer. Puede que tengan un respiro y deben estar tratando de recomponer sus escenarios nacional e internacional. Pero han recibido muchos golpes. Lo que pasa es que la crisis les da la razón en señalar que hay una pérdida institucional y que se necesita cambiar lo que hoy tenemos. Y no se puede olvidar el tema de los paramilitares, que están combinando todas las formas de lucha; por un lado con las Águilas Negras; por otro, acercándose al gobierno de Estados Unidos, buscando también mover la no extradición, y tienen avanzadas en las cárceles para señalar lo que consideren que tienen que señalar.

Hay quienes dicen que Colombia es un país inviable...
Este país es de oportunidades, pero tiene que volver a recuperar su autoestima.
¿Pero para dónde vamos con todo lo que está ocurriendo?
Si los dirigentes políticos no ganamos credibilidad, puede cundir la anarquía. Estamos en el escenario propicio para una salida populista, contrainstitucional, demagógica o mesiánica.

¿Un golpe de estado?
En una situación como la actual pueden suceder golpes, autogolpes o fracturas institucionales muy fuertes.

¿Pero por dónde se podría dar el golpe de Estado?
Hay autogolpes. Juan María Bordaberry, en Uruguay, es un claro caso para quienes añoran el fascismo o las dictaduras. Uno nunca sabe cuándo ni de dónde salen los coroneles y cuando lo hacen, no se sabe qué emerge. Aquí puede salir, por ejemplo, alguien carismático, que prometa lo divino y lo humano y nos lleve a una sin salida.

¿Un golpe a las cortes?
Cuando hablo de Bordaberry es un escenario de cierre de cortes. Cuando hablo de coroneles, uno no sabe. Los coroneles salen cuando uno menos se los imagina.

Y en una situación como la actual, ¿no teme que se pueda presentar un magnicidio?
Cuando vi la marcha de monseñor Gómez Serna con todos los sacerdotes por el Magdalena Medio, me asusté porque eso no tiene antecedentes. En Bogotá y las grandes ciudades no se siente, pero las Águilas Negras están avanzando a gran velocidad. Así fue a finales de los 80 y después vinieron las muertes de Jaime Pardo, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Ojalá me equivoque, pero estamos en la etapa en que cualquiera puede utilizar esta zozobra para generar más caos.

¿Hasta cuándo le dura el teflón a Uribe?
Es difícil prever, pero si bien al Presidente hay que reconocerle su liderazgo y capacidad de trabajo, tiene que entender que debe hacer un pare. Lo mejor que le puede pasar al país y al mismo Uribe, es que no aspire a la reelección.
¿Cómo vio la propuesta de hacer un reajuste institucional y quitarles poder a las altas cortes?
Eso es gente que está aspirando a volver el poder unipersonal, mesiánico y único.

¿La farcpolítica es una realidad?
Creo que sí. La derecha se está haciendo el exorcismo y ojalá la izquierda también lo haga.

¿Cómo define, en pocas palabras, la actual situación del país?
Una hecatombe absoluta.
El Presidente dijo que si había hecatombe aspiraba otra vez...
Pues esto ha sido como un efecto bumerán: la hecatombe estaba en la casa.

jueves

Via Democratica

Las finalidades políticas de paramilitares, guerrillas, y mafias les han llevado a converger en practicas destinadas a borrar el rostro humano de las personas, y de la sociedad, y explica la existencia de una de las más protuberantes crisis humanitarias que se presentan a escala mundial, y que se localiza en Colombia, en una historia que circunvala cerca de media centuria. En medio de esto, aquí una propuesta que se funda en el concepto de la democracia como medio y como fin con la que construir una alternativa a la situación actual a través de una “Vía Democrática”.

Un contexto que alimente la controversia

1. Antecedentes

El proceso histórico político de la sociedad colombiana ha estado íntimamente ligado al bipartidismo liberal conservador en pugna desde los albores del siglo XIX cuando aún no terminaba el proceso de descolonización con España, y que explican los momentos del auge de las violencias, así como los periodos de calmas políticas cimentadas en los procesos de hegemonía, o de otra forma, en el establecimiento de acuerdos de carácter bipartidista.

Lo anterior, aunque es característica general en la constitución de los Estados, lo cierto es que el avance en cuanto a derechos humanos y de la democracia se refiere, esta ligado al carácter de los partidos políticos y a su mayor o menor decisión de modular los intereses de partido con los fines sociales generales, lo que traduce a su vez la derogatoria del neoconservadurismo, o del uso de la violencia como formula para la obtención de fines económicos o políticos.

En Estados que avanzan en la dirección de la democracia, la característica es la tendencia a la disminución e intensidad de los periodos de violencia en el tiempo. Sin embargo, en el caso colombiano, contrario a la reducción de tales ciclos, estos se actualizan, no queriendo decir con ello que es el fin de tal sociedad, sino que el conflicto violento se convierte en una forma de gobierno, en medio de lo cual los elementos sobre los que descansa la constitución del Estado, como la seguridad y defensa de la vida de las personas sucumbe, a más de los demás derechos fundamentales

En perspectiva, los años setentas fueron un periodo cumbre no sólo en el desarrollo económico, si no que hizo pensar en líneas de continuidad progresivas en términos de los desarrollos políticos y económicos de la sociedad colombiana, ello por supuesto en la expectativa del bipartidismo, y de la escena histórica que refería la ineludible revolución socialista.

Este periodo de meseta o de relativa estacionalidad en los indicadores de violencia muestran un deterioro considerable en los años ochentas, en medio del ciclo guerrillero de violencia que declinara parcialmente ante la negociación de grupos como el M19, el EPL, y el Quintín Lame. Otros grupos como las FARC y el ELN continuaron su actividad armada, despuntando de nuevo en intensidad desde mediados de los años noventas.

2. Las tectónicas del neoconservadurismo

Desde el punto de vista del neoconservadurismo, este tuvo en los años setentas una considerable perdida de influencia, sin embargo, a través del tráfico de drogas logró mantenerse en el tiempo, para emerger con fuerza en los años noventas, entrando en escena a manera de una tercera fuerza política al margen del bipardismo, librando una primera guerra contra el régimen en el poder, que finaliza con la muerte del capo de la droga Pablo Escobar. El repliegue de este proceso se realiza en zonas rurales entre 1993-1995, erupcionando con fuerza desde entonces, ya con una estrategia, que diferente a la expectativa de la sustitución de las elites en el poder, se plantea como sus aliadas en asuntos de seguridad, y esto en el contexto del avance de las guerrillas, y a través del financiamiento económico de sus actividades.

Esta situación materializa un punto de inflexión en la historia colombiana, con significado en la instalación en el gobierno de un régimen de carácter mafioso. En el año 1999, la sociedad colombiana atraviesa una de las peores crisis en su historia económica, y coincide con el periodo de mayor ingreso de capitales encubiertos provenientes del narcotráfico, en un fenómeno que termina por convertir cualquier sector u actividad económica en potencial objetivo para el lavado de activos, y en la adicción a dichos capitales de importantes sectores de la actividad económica lícita, lo que hace del comportamiento y evolución de la sociedad colombiana una especificidad respecto a los demás países del continente latinoamericano.

Los procesos vinculados al fenómeno latinoamericano en Venezuela, Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia, tienen en mayor medida que ver con fases de crisis económicas, y luego sociales, lo que las ha conducido a un relevo de las visiones políticas que les regentan, sin embargo, es por esto mismo, que la sustentación económica que logra el narcotráfico, es uno de los factores importantes que evita que esto suceda en el caso colombiano.

De otra parte, La existencia de las guerrillas, y su vocación violenta, explica en buena medida el favor político que los gobiernos de derecha poseen en el país. Así, el ascenso al solio presidencial de Álvaro Uribe en 2002, tuvo como antesala el proceso de mayor crecimiento en actividades armadas, como en efectivos en la historia de las guerrillas en Colombia. De esta forma, su ascenso presidencial se explica no sólo por el “embrujo autoritario”, sino por el temor, del aún siendo remoto, gobierno de las guerrillas.

Sin duda este mismo fenómeno sirvió al auge del paramilitarismo, que tras este objetivo encubre otros más como la puesta en marcha de una reingeniería en aspectos sociales, económicos, culturales y políticos de la sociedad colombiana. Al compás de ello, desde 1995 en Colombia se presenta un incremento que rompe con periodos anteriores, en cuanto a la violación de derechos humanos se refiere, en la que quedan comprometidas las instituciones del Estado, y en esto el menor calificativo es la omisión, respecto del oficio de la defensa de los ciudadanos ante tales hechos.

3. Momento actual y propósitos políticos

La situación actual haciendo observancia del proceso de desmovilización paramilitar, según informes de la OEA, la defensoría del Pueblo, y otras organizaciones sociales, se sitúa en el reconocimiento de un rearme, que obedece a la lógica de estructuras aunque más livianas, posee un control sobre zonas y economías con proximidades a las dinámicas del pasado.

Específicamente en Antioquia como sucede con el resto del país, la realidad es que las fronteras económicas y políticas no corresponden a la división política formal, sino que responden a lógicas de una división política mafiosa definida por las zonas de producción y embarque de cocaína, y del ingreso de insumos para el avituallamiento de ejércitos, regiones de importancia en la producción agropecuaria, y económica en general, sobre la geografía de los megaproyectos, y por la estela que genera el hurto de tierras.

En el caso de Medellín, la existencia de una red de seguridad privada que se extiende a 14000 efectivos contrasta con los 7000 dispuestos como policías lo que traduce una forma de control de lo público, de la regulación de los derechos, con los manuales de la seguridad privada. Aunque los índices de homicidios son menores si se les compara con los indicadores de mediados de los noventas, lo cierto es que los ciclos de violencia se siguen presentando a la sazón de los disputas por el control de territorios económicos y políticos, lícitos e ilícitos, en la ciudad. En medio de esto, sin embargo, es importante apoyar iniciativas políticas del gobierno local encaminadas al desarme, por hablar de un ejemplo.

Más allá de la relación causal entre guerrillas y paramilitarismo, o de las guerrillas con la injusticia social, lo cierto es que ambos actores, justifican la destrucción del sus actividades violentas, los unos como consecuencia del crecimiento de la guerrilla, los otros, contra la injusticia social y el paramilitarismo, en un circulo vicioso representado por la degradación de la guerra, y finalmente del eclipse de las relaciones pacíficas mínimas en el contexto de la sociedad.

En este sentido la “Vía Democrática” supone una opción a la real política de los actores, guerrillas, paramilitares, y mafias, quienes terminan por sustraer el carácter de humanidad a la sociedad, mientras justifican acciones deleznables, a razón del calculo que prevé el uso de cualquier medio para la conquista de un fin que dícese ser altruista.

Esta expectativa de salida, alberga como una de sus elementos, la necesidad de elaborar un proyecto político y económico de carácter democrático que instruya sobre la constitución de un imaginario de sociedad diferente al actual. En este cometido, debe construirse una plataforma regional, considerando el desarrollo subregional, y municipal, y que en la ciudad transversalmente considere el barrio, la comuna, y la metrópoli en dimensiones como la educación, la salud, la convivencia y la seguridad ciudadana, la política de vivienda, la movilidad y el transporte, el hábitat, la dimensión ambiental y el poblamiento, la cultura, la economía, los sistemas de información, y las relaciones suprarregionales

Un eje fundamental que debe ser el norte político, es el estimular el desarrollo de proyectos encaminados a fortalecer y reactivar sectores que perteneciendo a cualquiera de las actividades o renglones económicos tal como se conocen sean no especulativos y de carácter lícito, así como que fomenten el empleo legal. En este sentido, el TLC desde la perspectiva de una verdadera negociación tiene toda funcionalidad, al tiempo que la denuncia de lo pernicioso que el tratado actual seria para procesos democrático productivos, así como el beneficio que cosecharían sectores mafiosos.

Desde el punto de vista del conflicto, una condena a los diferentes actores que generan violencia en el país, no se contradice con la formulación de la salida negociada al conflicto colombiano, que debe comenzar con el reconocimiento de las responsabilidades Estatales y de las fuerzas militares, tal como lo inspira la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el caso de paramilitares, guerrillas y mafias, la negociación debe garantizar el desmonte de sus estructuras económicas, políticas y militares, la contribución al esclarecimiento de la verdad, y la responsabilidad sobre los delitos graves y comunes acorde con los cánones internacionales previstos por la justicia internacional. En este sentido, resulta de suma utilidad que el Polo coloque en evidencia e inste a los EEUU para que evite que sus tribunales sirvan de puerta trasera a quienes tienen procesos por delitos de lesa humanidad en Colombia convocándolos a que se adhieran al TPI.

Para salir al paso a los factores que dan continuidad a la violencia, Colombia debe proclamar un nuevo pacto social con los sectores políticos ajenos a las dinámicas de la violencia, los que con un carácter democrático deben orientar la nación colombiana por los caminos que nos conduzcan a la realización de los derechos fundamentales de la sociedad.

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